Tomó la decisión de no decidir. No hay forma alguna de hacer las cosas correctas para contentar a todo el mundo… siempre habrá quien juzgue. Pero ¿a quién le importa lo que piensen los demás?… A todos nos importa. Si por ser feliz hay que hacer las cosas mal ¿merece la pena? Hacer o no hacer. La decisión está tomada: STANDBY
Alzó el saco que contenía sus sueños, oprimida grandeza en tan diminuto espacio, pues su corazón era incapaz de albergar todo aquello que ella era capaz de imaginar.
Esa sensación de quedar atrapado en un momento, en un instante, en una mirada, en un sorbo de café… de no poder avanzar porque tu vista siempre va hacia atrás, tus pasos de lado a lado…. y lo único que va hacia el frente es tu miedo
No hay peor sentimiento que el de sentirse insignificante para el que para ti es el significado absoluto
¿Cómo sería ese momento, en el que terminamos de hacer el amor y tu peso cae sobre mi cuerpo, mis brazos se abren y rodean tu espalda, acariciando tu cuello, notando tu respiración en mi nuca con mi piel alterada, mis sentidos perdidos y mi alma absorbida por toda tu esencia?
En ese universo paralelo que existe cuando me cubro por completo con mis sábanas, puedo ser realmente yo.
Fuiste capaz de hacerme girar la vista atrás en la estación… no importa la pena de la segunda despedida, sólo la alegría de prolongar mi vista en ti tan sólo unos segundos más. Alargar el dolor si, pero continuar soñando unos instantes mágicos bañados por la transparencia de las lágrimas que refrescaban mi cara… que ardía con el ritmo frenético que lleva el corazón en un adiós semidefinitivo.
He contado cada despedida nuestra cómo una vuelta a la realidad, pero la última fue la vuelta a la pesadilla.